Foto: Ayuntamiento y Plaza de Galve, cubiertos por la nieve. | J. Martín Pozas
El temporal ha dejado paisajes curiosos de nieve y hielo en la Sierra Norte y no pocas dificultades para muchos de los vecinos y profesionales de la zona. A algunos datos anecdóticos, como la helada en un abrevadero para el ganado en Cantalojas, se le suman situaciones de incomunicación en algunos rincones rurales: Miedes de Atienza,Ujados, Bañuelos, Romanillos, Casillas, Bochones y Barcones, éste de Soria, se han quedado aislados, hasta que uno o dos días después las máquinas pudieron liberar la carretera.
Joaquín Delgado, propietario de la Casa Rural Valdicimbrio de Cantalojas indica que en el pueblo la nieve fue intensa, con unos cuarenta centímetros de espesor y una temperatura de menos doce grados en el jardín de su casa rural. El responsable del servicio forestal del municipio alegaba ayer que la mínima en estos días ha sido en la zona de los cuarteles, donde pastan las vacas del común de vecinos, las antiguas vacadas, en pleno bosque, con hasta menos veinte grados.
El alcalde de Condemios de Arriba, Ángel Vicente, confirmó ayer unas temperaturas similares que provocan que la balsa del bosque donde abrevan las vacas de ese pueblo estaba completamente helada, de modo que se podía pasar saltando sobre la superficie. Desde el Hostal Nuestra Señora del Pinar de Galve, confirmaban también las impresiones de Cantalojas y Condemios, mientras que vecinos de Campisábalos comentaron a este periódico las mínimas de veinte bajo cero y capa de nieve de hasta cuarenta centímetros de grosor. No en vano se trata de localidades que se encuentran a unos 1.300 metros de altitud.
No son los únicos datos impresionantes. El temporal también ha ocasionado enormes ventorreros, con el viento acumulando la nieve hasta cerca de dos metros de altura, cerrando toda posibilidad al tráfico y aislando durante horas las comunicaciones.
Sobre este fenómeno, lo más impresionante fue Villacadima, la altura de los montones –que además fueron muy numerosos– producto de la ventisca eran de hasta dos metros. Un trabajador de Embutidos Atienza, Juan Tabernero, no pudo acudir a su puesto de trabajo porque en la recta entre Cantalojas y Galve se encontró con una barrera superior a los dos metros y de una extensión de unos ciento cincuenta metros, atravesando carretera y dehesa.
En el día de la tormenta de nieve, el jueves, Guadalajara y Segovia, provincias, quedaron incomunicadas por el portillo, pequeño puerto entre Campisábalos y Ayllón, de Grado de Pico. El responsable de la casa Rural La Senda de los Caracoles, en Grado, informó este fin de semana de que resultaba absolutamente imposible circular, con capas de hasta sesenta centímetros de espesor de nieve sobre todo el entorno.
Vecinos de Retortillo de Soria, en Soria, pueblo a unos ocho kilómetros sobre Miedes de Atienza, confirmaban lo espectacular de la nevada y de los venteros de nieve en aquellos páramos de altura, fuera de lo corriente.
En la panadería de Atienza, Mari Carmen, la propietaria, se llevó un disgusto porque había tenido enormes dificultades para servir el pan y varios pueblos se habían quedado sin suministro.