La fortaleza de Galve (siglo XV) se encuentra
cada año en peor estado. El ayuntamiento no mueve un dedo,
los vecinos pasan y las instituciones hacen la vista gorda ante los
desmanes arquitectónicos perpetrados por el dueño del
edificio, infringiendo así la Ley de Patrimonio Histórico
vigente desde 1986.
Salvemos el castillo de los Estúñiga
Asociación Cultural
“Danzantes de Galve de Sorbe” (20/11/2002)
Historia breve
del castillo, estructura y estado interno
Lunes veinte de octubre de 1998. La prensa local publica
la siguiente noticia: el castillo de Pioz es, desde el 17 del mismo
mes, propiedad del Ayuntamiento de dicha localidad, que pretende acondicionarlo
para convertirlo en un centro cultural. La frase de las autoridades
municipales al entrar al recinto fue unánime: “está
hecho una pena”. No podría haber otra frase más
adecuada para sintetizar en tan pocas palabras el estado interior, también,
del castillo de Galve de Sorbe.
Dentro del humilde patrimonio histórico-artístico que
posee la villa de Galve, el castillo ocupa el primer lugar, sin ningún
género de dudas. La pena es que los galvitos, veraneantes hijos
de la villa y turistas que suben hasta lo alto del cerro donde se asienta
esta fortaleza, se encuentran todavía con una imagen exterior,
cuando menos, aceptable, pero después con un edificio totalmente
destrozado en su interior.
Galve
de Sorbe fue cabecera de un viejo señorío y luego de un
condado, de todo lo cual ha heredado el castillo medieval ya mencionado,
mandado construir por Diego López de Estúñiga “el
mozo” en pleno siglo XV (1468), sobre uno anterior del XIV del
Infante Don Juan Manuel. Está construido en lo alto de la muela
de Galve, “un cerro oblongo de cincuenta o sesenta metros de altura,
aislado, al noroeste del lugar del que dista unos doscientos pasos,
coronado por una meseta llana labrada toda ella lo mismo que las pendientes
laderas” según palabras del célebre cronista provincial
de Guadalajara, Dr. Layna Serrano, en su libro “Castillos de Guadalajara”,
fuente todavía inagotable de datos, hechos e información
sobre las fortalezas de nuestra provincia. Desde este lugar, se puede
disfrutar, a pie de muralla, de una de las panorámicas más
hermosas de la zona.
Nada más acceder al interior del recinto, y
tras una primera vista general, el terrible y desastroso estado en que
se encuentran todas las salas del interior del recinto medieval golpea
nuestros ojos. Piedras, tablas de madera podridas, clavos salidos, escaleras
peligrosas, puertas destrozadas y tiradas por el suelo, ladrillos partidos,
abundante maleza en el patio interior, paredes interiores agrietadas,
sillas y baúles rotos por completo, botellas y otros muchos escombros
proliferan en el interior del castillo. El paso del tiempo ha hecho
que, por dentro, la fortaleza medieval esté en la actualidad
muy degradada. Nadie ha movido un dedo todos estos años por intentar
que no empeorara de esa manera.
Desde el patio interior, podemos observar el escudo
de los Zúñigas o Estúñiga, situado en la
bellísima torre del homenaje, que certifica que éstos
compraron el castillo en el siglo XV a la hija de Don Íñigo
López de Orozco, quien lo había recibido de Pedro I el
Justiciero. Es el castillo de Galve señorial tardío, cuya
planta forma un cuadrilátero irregular con torres cuadradas en
los ángulos. La torre del homenaje está situada tangencialmente
al ángulo, mirando al norte. Según narración de
Amador Ruibal, en su pequeño libro “Castillos de Guadalajara”,
“la entrada se abre en el frente oeste, el menor del castillo.
En el del norte había una escaragüaita en el centro, mientras
que en los frente sur y este hay una torre semicircular en el centro
de las cortinas”.
El castillo de Galve de Sorbe es “edificación de mampuesto
muy regular, casi sillarejo, con sillares en los ángulos. Tuvo
antemuro y foso de los que hay escasos vestigios, mientras que el recinto
principal, volado por los carlistas a finales del siglo XIX, ha sido
reconstruido recientemente con cierta gracia, adaptándolo para
vivienda y dotándolo de almena.”
Del original castillo, donde señorearon los
López de Estúñiga, resiste la torre del homenaje,
diversas cortinas y de sus torreones cilíndricos, con bóvedas
de cantería, un aljibe y subterráneos. El resto, en especial
los torreones cuadrados y la puerta de la torre angular sur, es reconstrucción.
Si vale la pena subir hasta donde se encuentra este
castillo es, en gran parte, para observar y gozar mirando sus numerosos
detalles de arquitectura medieval de la hermosa torre del homenaje.
De ella, el maestro Layna Serrano dijo, cuando en agosto del año
1932 se acercó a la villa de Galve para analizar las partes de
nuestro castillo, y lo he dicho en más de una ocasión,
que era “la más bella de todas las torres señoriales
que perduran en los desmochados castillos de la provincia”. La
torre del homenaje es, por tanto, lo más importante del castillo:
cuadrada, con cuatro plantas, la tercera de ellas con chimenea, tiene
10 metros de lado y 20 de altura. En sus esquinas tiene pequeños
torreones cilíndricos que nacen en la última planta. En
lo alto de la torre hay una almena desde donde se divisa un paisaje
de belleza incomparable y de contrastes de naturaleza únicos.
Un portento de vista. Eso sí, hasta subir aquí, hemos
tenido que pasar, lógicamente, por todas las planta
s,
pero también por unas escaleras que se encuentran en penoso estado
y que pueden llegar a resultar peligrosas, cuando menos. De todas formas,
es recomendable alcanzar esta cima. La sensación de plenitud
que siente el cuerpo hace que nuestro alma se regenere y nuestro espíritu
recupere fuerzas.
El interior de esta majestuosa torre es “todo una ruina”.
La planta baja contiene dos saeteras y, antiguamente, no tenía
más luz que la que penetraba por la puerta de entrada y otra
con arco de medio punto comunicante con el patio. En la primera planta
hay dos ventanas con alfiz enmarcado el escudo, un gran ventanal en
la tercera, y en la cuarta, una pequeña ventana geminada cubierta
con bóveda de cañón de sillería. Es construcción
de buena cantería.
Después de estos breves retazos de la historia
y la estructura de esta joya del Medievo, hay que dejar constancia que,
además, ESTE ALEGATO PRETENDE DENUNCIAR PÚBLICAMENTE EL
LAMENTABLE ESTADO EN QUE SE ENCUENTRA EL CASTILLO DE GALVE.
Posiblemente, mucha gente, incluso en Galve, no le
conceda importancia al hecho de tener un castillo construido hace seis
siglos. La ignorancia no tiene límites. Sin embargo, coincidiremos
todos en que sería muy positivo poder rehabilitar un monumento
que reforzaría de manera importantísima los atractivos
turísticos, no sólo de Galve, sino de la Sierra de Guadalajara.
Sería ideal que nuestro castillo vuelva a ser, sino todo lo que
fue, sí recuperarlo parcialmente. Después vendría
la posibilidad de dotarlo de un uso cultural, social o turístico.
Para lograr esta meta, hay que conseguir la propiedad de la fortaleza,
bien comprando ésta, o en su defecto, forzando su expropiación.
Pero para esto hay que moverse. Para esto, ilustrísimos concejales,
hay que debatirse, en medio de numerosos “tiras y aflojas”,
con las autoridades de Guadalajara y Toledo, en especial, con la Comisión
Provincial de Urbanismo y con el propietario de un castillo que merece
volver a pertenecer al Ayuntamiento, o lo que es lo mismo, al pueblo
de Galve. Así que, pregunten en Pioz o Zorita de los Canes, por
ejemplo, los pasos que hay que seguir y, posteriormente, trabajen junto
a todos nosotros con el objeto de recuperar lo que fue y debe volver
a ser nuestro (a efectos legales): el castillo medieval de Galve de
Sorbe.