JUSTIFICACIÓN DE ESTUDIO A MODO DE PRÓLOGO
He querido incluir como preámbulo a las siguientes
líneas una célebre y feliz frase escrita por el Dr. Layna
Serrano, ilustre cronista provincial de Guadalajara, recogida ya en el
libro de Antonio Aragonés Subero, “Danzas, rondas y música
popular de Guadalajara” (Guadalajara, 1973), como colofón
idóneo a su extraordinario tratado del costumbrismo alcarreño.
La cita del Dr. Layna refleja a la perfección el propósito
de todas las personas de Galve de Sorbe que, con encomiable dedicación
y ahínco, han aunado fuerzas en pro de un objetivo plausible: la
definitiva recuperación de sus danzas. Siendo éstas una
de las tradiciones más ancestrales de la Provincia de Guadalajara,
tan elogiable rescate folclórico viene a engrosar la magnitud del
acervo tradicional de nuestra tierra, cuyo enriquecimiento va aumentado
considerablemente gracias a los méritos de todos cuantos, en la
medida de lo posible, intentan contribuir al conocimiento y divulgación
de las probidades guadalajareñas.
Escribe Aragonés Subero en su mencionada obra
-ingente obra calificaría yo- lo siguiente: “No creo a nadie
capaz de hacer un estudio del folklore alcarreño estimulado por
la materialidad de un premio. Es tema que ha de tomarse cariñosamente,
pues su tarea es ardua, difícil y agotadora”. Tengo que confesar
que tan acertadas palabras me sirvieron de acicate para elaborar el estudio
que ahora justifico, pues soy una de las personas que, con humildad y
afecto, más se ha identificado con Galve de Sorbe –al que
considero mi pueblo sin haber nacido en él- y que con enorme amor
he intentado divulgar todas las riquezas que guarda en su esencia esta
añeja villa condal. Mi pertenencia desde los trece años
al Grupo de Danzantes de Galve da una pequeña idea de mi sentimiento
de estima y gratitud hacia Galve y sus gentes, que siempre me ayudaron
en la realización del presente trabajo. Ignoro el valor de éste
pero sí puedo asegurar que para tal fin he intentado poner todo
la ilusión posible de quien se siente profundamente ligado a Galve
y sus tradiciones, de las que los danzantes son su máximo exponente.
Han sido varios los autores que con mayor o menor grado
de dedicación, han intentado trazar los rasgos esenciales de la
tradición de los danzantes de Galve. Sin embargo, dicha costumbre
carece de un estudio que única y exclusivamente trate de su historia,
de sus protagonistas, de sus principales características. Debido
a la extensa nómina de éstas, los errores han sido también
garrafales, puesto que es una tradición muy poco conocida y examinada
someramente en la mayoría de los casos. Lejos de mi voluntad está
el ensalzar este estudio con el fin de vanagloriar a su autor, pero sí
dejar honesta declaración de mi cariño hacia las danzas,
a la vez que anhela ser punto de partida, primer borrón, para próximos
trabajos más completos, rigurosos y científicos de etnólogos
y escritores que, estoy seguro, sabrán apreciar la relevancia de
estos bailes.
Si hubiera escrito este estudio hace tan sólo
unos años, muy probablemente, hubiera realizado la crónica
nostálgica de lo que fue y podría llegar a ser tan soberbia
y vetusta tradición. Con valiosísimas dosis de intensa brega
y laudable empeño, acaso con algo de fortuna, el pueblo de Galve
de Sorbe ha apuntalado un logro que encontrará siempre un hueco
en las amarillentas páginas del libro de su Historia. No ha sido
tarea asequible la recuperación de las danzas –y con ellas
del paloteo- de Galve de Sorbe. Los nombres de quienes han participado
en este ejercicio de cultura figuran en las próximas páginas,
y sirvan éstas para rendir un homenaje modesto a todos ellos, por
su valía, su loable apego a Galve y sus bailes y, además,
por la inestimable colaboración prestada para que este trabajo
vea la luz.
Quiero felicitar a Galve y a todos cuantos directa o
indirectamente han contribuido a tan interesante y trascendental redención.
Memorable labor la de todos vosotros, queridos compañeros, que
bien merece este trabajo. “Para estudiar a los pueblos es preciso
quererlos”, dejó escrito Aragonés, y yo, en mi modesta
condición de galvito de corazón, con las líneas que
el lector hallará tan pronto acabe esta justificación, pretendo
alzar la voz de todos aquellos enamorados de Galve y el Folklore –así,
en general y con mayúscula- que participaron en una intensa y emotiva
aventura: la salvación de la ‘Danza del ritual’ de
Galve de Sorbe. Atrás quedaron las huellas grises de las penurias
padecidas para tal intención. Huellas imborrables que permanecen
imperecederas en las prodigiosas memorias de los galvitos que rescataron
esta solemne e histórica tradición. Testimonio inequívoco
de su ardua labor son los párrafos siguientes, que al mismo tiempo
pretenden escudriñar los entresijos –muchos de ellos inéditos-
de las danzas galvitas, en nuestro afán de profundizar en un mayor
conocimiento de éstas, objeto de nuestro análisis, que sin
más prefacios, ofrecemos a continuación.