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VARIACIONES PRODUCIDAS EN LA TRADICIÓN

Es un rasgo inherente a cualquier fiesta española, por muy antigua que sea, las modificaciones sufridas debido a la adaptación a los nuevos tiempos. La tradición de los danzantes de Galve no es una excepción, acaso sea el ejemplo más ilustrativo de tal circunstancia. Las danzas de Galve es una costumbre en constante renovación, por cuanto han tenido que experimentar, además, diferentes alteraciones que han variado su ejecución, aunque no han logrado desvirtuarla. De nuevo, es obvio decir que resulta utópico pretender averiguar cuáles han sido todos los cambios llevados a cabo en las danzas galvitas a lo largo de la historia, pero sí es factible enumerar los más destacados de todos cuantos tenemos conocimiento. Fundamentalmente, son cinco: el traslado de fechas, el salto generacional desproporcionado, la pérdida de funciones de los danzantes en el contexto religioso de la Fiesta, la declaración de los danzantes como Fiesta de Interés Turístico Provincial y la renovación de atuendos.

10.1.- Traslado de fechas y programas de actuaciones

Como ya hemos indicado en el apartado V de este estudio, uno de los cambios producidos en la tradición es el traslado de fechas, motivo por el cual los danzantes bailan en agosto y no el primer domingo de octubre como era costumbre en el pueblo antes de los años de la emigración. Obviamente, fruto de esta novedad es la variación de la imagen honrada en la Fiesta: antes era la Virgen del Rosario y ahora lo es Ntra. Sra. de la Asunción, si bien la advocación que se traslada en la procesión es la Virgen del Pinar.

Además, debemos hacer constar que el Grupo de Danzantes de Galve es el único grupo de danzas de Guadalajara que baila, al menos, dos veces al año, sin contar las actuaciones fuera del pueblo. Esto viene motivado por la costumbre que en Galve existía ya antes de los sesenta de bailar tres días para las fiestas. En este sentido, es preciso destacar que la actuación doble que llevan a cabo los danzantes pretende también contribuir a su difusión y proyección con el fin de atraer a más público.

El capítulo de traslado de fechas en las fiestas populares españolas, y por ende en las de Guadalajara, ha sido muy frecuente en los últimos tiempos, pero, además, se ha convertido en centro de la polémica en no pocas ocasiones. La prestigiosa periodista y fotógrafa Mª Ángeles Sánchez (78) lo ve de este modo: “Muchas de las celebraciones han sido cambiadas de fecha en los últimos tiempos. Esta decisión tiene, sin duda, un carácter práctico, ya que con ello se facilita la presencia de público. Sin embargo, el efecto está siendo, en algunos casos, devastador, debido precisamente a la invasión de gentes que no tienen el más mínimo interés ni conocimiento, y sólo acuden atraídos por la novedad, la moda o la juerga”. Compartimos la opinión vertida en las anteriores palabras, pero constatamos que tal devastación, que sin duda origina a la larga la degradación y profanación de la Fiesta, no sucede por fortuna en las danzas de Galve de Sorbe. El cambio de fechas ha venido motivado por una serie de necesidades, como puede ser el trabajo o estudios de los protagonistas o propiciar una mayor afluencia de público, que sin duda han hecho posible la recuperación de la ‘Danza’. Numerosas fiestas, por ejemplo de la provincia de Guadalajara, han sufrido esas penosas variaciones aun celebrándose el día que manda su tradición, lo cual nos lleva a afirmar que la devastación de las fiestas no se produce por los cambios experimentados en la actualidad, sino por el desconocimiento que de algunas de ellas tienen sus propios protagonistas.

10.2.- Salto generacional desproporcionado

Si en la época de la despoblación de nuestros pueblos, Galve hubiera sabido conservar sus danzas, este salto desproporcionado del que hablamos no se hubiera producido jamás. Hoy mantienen en Galve viva la tradición jóvenes de entre 15 y 20 años, dato que confirma tal desproporción. Hace tres decenios, como ya hemos señalado, bailaban en las fiestas los danzantes más mayores (aproximadamente hasta que se casaban), pero detrás de ellos había dos o tres remesas más de chicos dispuestos a relevarles en cualquier momento. Esto era una cadena generacional que aseguraba la tradición. De nuevo tenemos que referirnos a la despoblación como el factor clave que originó la pérdida de las danzas y la dejadez de generaciones posteriores (hoy chicos de entre 30 y 40 años) que jamás se volvieron a interesar por ellas.

Hasta los años sesenta, es decir hasta que la tan citada despoblación afectó a Galve, existía entre las gentes del pueblo un extraordinario fervor para con su grupo de danzas. Danzar era una actividad común, algo propio e intransferible de Galve que defendían con cariño y ahínco sus habitantes. Además, danzar otorgaba cierto prestigio social (79), ‘daba categoría’, y es por esta razón por lo que los hombres del pueblo gozaban bailando. Desde 1989 todo es distinto en este aspecto. Aquel entusiasmo que existía antaño se convirtió en un cierto pasotismo que poco a poco se ha ido remontando hasta conseguir de nuevo la plena implicación del público en esta ancestral celebración. Todo ello es el resultado del largo proceso de recuperación de los danzantes y de su definitiva reimplantación en el calendario de fiestas tradicionales de la provincia, algo que por fortuna ya ha ocurrido. Pero la tarea de los que se han puesto al frente de la tradición no se ha ceñido única y exclusivamente al rescate de danzas o a la difusión de las mismas, sino a la dignificación –tan dañada desde los sesenta- de los danzantes. Antes era “importante” ser danzante, pues bien, el objetivo es que ahora también lo sea. Y a fe que lo están consiguiendo si no lo han hecho ya definitivamente.

10.3.- Pérdida de funciones

Producto de este largo periodo en que no se han practicado las danzas es la pérdida de funciones por parte de los protagonistas de la Fiesta. Así pues, estas funciones se enmarcan principalmente en el contexto religioso. Desde los años sesenta para atrás, los danzantes ayudaban al sacerdote en el transcurso de la homilía y actuaban algo así como de monaguillos especiales en el día de las fiestas. Por otra parte, el Zarragón se colocaba antes de comenzar la celebración en la puerta de la iglesia o de la ermita del Pinar, mojaba una de sus estacas con agua bendita de la pila y salpicaba levemente a los asistentes. Esta acción, tal y como hemos detallado con anterioridad, está en la mente del actual grupo de danzantes para ser recuperada lo antes posible.

Pero sobre todo, lo que de verdad se ha perdido en Galve es una estupenda retahíla de danzas, ya desgraciadamente olvidadas. A pesar de que, como ya hemos dejado escrito, Galve es uno de los pueblos que mayor piezas ha conservado, no se han podido salvar muchas otras, si bien alguna de ellas todavía permanecen vagamente en la memoria de los más mayores. Éstas pueden ser concretamente dos, de las cuales también se sabe la letra y el título: “Bocefón” y “Tantarantaina”, gracias a que Antonio Aragonés Subero las incluyó en su libro en el año 1973 (80).

10.4.- Declaración de Interés Turístico Provincial

El 11 de mayo de 1998 los danzantes de Galve de Sorbe fueron declarados Fiesta de Interés Turístico Provincial por la Excma. Diputación Provincial de Guadalajara (81). Esta declaración confirma las danzas de Galve como una de las tradicionales populares y ancestrales de la provincia de Guadalajara, alienta su futuro desarrollo y auge y contribuye decisivamente en su promoción y prestigio. En nuestra opinión, los danzantes de Galve merecen la citada declaración, fundamentalmente, por los siguientes tres motivos: en primer lugar porque es una tradición, y como tal, es histórica y su ejecución se remonta, en este caso, a orígenes remotos. En segundo lugar, porque es una fiesta o celebración con unas particularidades propias muy concretas que convierten a las danzas en algo de especial interés y de indudable atractivo cultural, religioso y turístico. Y en tercer lugar, los danzantes han hecho suficientes méritos para recibir tal categoría porque suponen un magnífico vehículo de transporte y soporte de la cultura tradicional del pueblo de Galve, lo que constituye un formidable aliciente o incentivo para visitar Galve, y por tanto, Guadalajara.

Esta declaración, espaldarazo fundamental para la consolidación de los danzantes, fue concedida por la Diputación a petición de los danzantes a través del Excmo. Ayuntamiento de Galve de Sorbe.

10.5.- Cambio de trajes

Quizás el cambio más vistoso para el público. Durante este siglo, se han conocido en Galve hasta cuatro trajes distintos, aunque similares en los rasgos generales, lo que da una idea de las modificaciones experimentadas en este ámbito a lo largo de la historia de las danzas de Galve. Los nuevos trajes, financiados en su totalidad por el Ayuntamiento de la Villa, recuperan el estilo del atuendo de los años de posguerra, a rayas rojas y amarillas para los danzantes y amarillas y azules para el Zarragón. Estas últimas modificaciones en las vestimentas, estrenadas el 21 y 22 de agosto de 1998, con ocasión de las fiestas patronales, son debidas a un motivo meramente práctico, ya que con los anteriores trajes, de reducidas dimensiones, era imposible bailar.

 

 

 

 

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