FECHA Y LUGAR DE CELEBRACIÓN
Unificamos aquí en un apartado los parámetros
que el cronista provincial Dr. Herrera Casado separó en su sistemática
de análisis estructural (45).
El Grupo de Danzantes y Zarragón de Galve de Sorbe
ejecuta sus bailes el viernes y sábado del tercer fin de semana
de agosto, con ocasión de las fiestas patronales de la villa, celebradas
en honor a la Virgen del Pinar.
El programa (46) habitual que siguen los danzantes y
el Zarragón es el siguiente: el primer día festivo (viernes
del tercer fin de semana de agosto) a primera hora de la mañana
Toque de Diana pidiendo la voluntad por todas las casas del pueblo, a
mediodía procesión a la ermita de la Virgen del Pinar, misa
solemne y danzas en las eras contiguas al templo. Para concluir la jornada
llevan a cabo una actuación popular en la plaza Mayor de la villa.
El segundo día de las fiestas (tercer sábado del mes de
agosto) repiten idéntico programa excepto que la procesión
se desarrolla por las travesías del pueblo.
Las danzas de Galve tienen lugar en las calles y plazas
del pueblo, ante los forasteros recogiendo dinero para hacer una cena
y durante las procesiones de los dos días de las fiestas, de forma
deambulatoria. El marco de acción de los danzantes no se limita
al núcleo urbano, sino a su término municipal (47), puesto
que en él se incluye la carretera por donde transcurre la procesión
del primer día de las fiestas. Los danzantes, divididos en dos
grupos de cuatro, turnándose, bailan delante de la imagen de la
Patrona durante todo el recorrido entre la Iglesia Parroquial de Galve
hasta la ermita de la Virgen del Pinar, situada a poco más de un
kilómetro del caserío de la población. En esta eucaristía
se producen momentos de especial significación y gran emotividad.
Antecedentes
Antes de la fuerte emigración a las grandes urbes,
los danzantes de Galve salían a bailar el primer domingo de octubre,
festividad de la Virgen del Rosario (48). Así pues, esta variación
de fechas es un cambio forzoso motivado por la mayor afluencia de público
que registra Galve en el estío. Según cuentan las personas
que han colaborado en este trabajo, sobre todo los más veteranos,
los danzantes seguían en aquella época el siguiente programa
(49) durante los tres días que por entonces duraba la fiesta: el
primer día realizaban a primera hora de la mañana el Toque
de Diana pidiendo la voluntad por todas las casas del pueblo. Esta “voluntad”,
que hoy son interesantes colaboraciones económicas, en su día
no suponían más que algunos huevos, una vuelta de chorizo
o similares; y en el mejor de los casos, “caía” algún
dinerillo que servía para preparar una merienda entre los mozos.
Alrededor del mediodía tenía lugar la procesión a
la ermita de la Virgen del Pinar, trasladando la imagen de la Virgen homónima.
Antes y después de la procesión y la misa, en el patio de
la Iglesia Parroquial de Galve los danzantes bailaban las danzas tituladas
“Admirable Sacramento” y “Señor Mío Jesucristo”,
de carácter y letra religiosa. En la explanada contigua a la mencionada
ermita, era y es costumbre que los danzantes efectuasen dos características
danzas: “El Cordón” y “El Castillo”. El
resto del día continuaban “echando” danzas y bailando
las piezas que tocaban los dulzaineros. Por la noche también había
fiesta. Los danzantes, ayudados por los mozos del pueblo, organizaban
en la plaza una hoguera entorno al grupo, que ellos llamaban “luminaria”,
para de esta manera guarecerse del intenso frío que azota esta
parte de la Sierra guadalajareña a principios del otoño,
mientras ellos, sus novias o mujeres y demás habitantes permanecían
hasta bien entrada la madrugada bailando al son del toque de la gaita.
Por la noche sólo bailaban, no “echaban” danzas.
El segundo día festivo comenzaba con el Toque
de Diana, esta vez, sin pedir la voluntad, a continuación el párroco
de la localidad oficiaba una solemne misa en la Iglesia Parroquial y posteriormente
los danzantes seguían alternando danzas y bailes a los vecinos
galvitos y a los foráneos. Por la noche se organizaba la misma
fiesta que el primer día en la Plaza Mayor del municipio. Finalmente,
el tercer día los danzantes volvían a realizar el Toque
de Diana matutino sin pedir la voluntad, si bien a veces no se llevaba
a cabo. Después, misa de difuntos y, el resto del día, danzas
a los visitantes y vecinos de Galve. La última noche se organizaba
en la plaza la misma fiesta que los dos días anteriores.