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PERSONAJES QUE INTERVIENEN

Toda fiesta tiene sus protagonistas que, ocupando papeles primarios o secundarios, constituyen un “todo homogéneo” que permite relacionarlos y que origina la Fiesta de las danzas de Galve, remanente de un ritual pagano, que después fue cristiano.

Herrera Casado ofrece dos divisiones para analizar los protagonistas de cualquier fiesta popular de España, atendiendo a los siguientes criterios: personajes reales o ficticios y ancestrales o actuales. Nosotros nos inclinamos por ésta última opción ya que a nuestro entender es la que mejor puede mostrar los personajes que intervienen en la Fiesta de los danzantes de Galve.

Para llevar a cabo este punto de nuestro estudio, reiteramos que nos serviremos en multitud de ocasiones de la sistemática que trazó Herrera Casado, ya que el análisis estructural con que quiso ilustrar su trabajo (Fiesta del Niño Perdido de Valdenuño-Fernández) es muy similar al que ahora nos disponemos a realizar sobre la Fiesta de las danzas de Galve.

6.1.- Personajes ancestrales

Son personajes ancestrales todos aquellos cuya función en la fiesta deviene de largos años o siglos (50), en el caso de Galve, desconociendo su génesis.

Los personajes ancestrales de la Fiesta de la ‘Danza’ de Galve de Sorbe son los siguientes:

- El Zarragón. Interpretado por un joven de la villa, este personaje actúa de botarga o jefecillo cumpliendo, principalmente, una misión organizativa: poner la hora que se han de reunir los danzantes, imponer multas si éstos no cumplen, mantener el orden, recoger el dinero recaudado, abordar a los forasteros y al público en general para que éstos soliciten danzas y, además, pedir la voluntad a todos los vecinos, casa por casa, en el Toque de Diana del primer día de las Fiestas Patronales. El Zarragón, mientras los danzantes ejecutan las danzas, baila, salta y entrechoca sus palos entre sí al tiempo que anima a la gente, por ejemplo, sacudiéndoles con sus estacas huecas –así no hace daño a la chiquillería- en las tardes de danzas de las fiestas del pueblo, logrando así un ambiente festivo extraordinario. El traje de Zarragón es distinto al de los danzantes (51). Este dato certifica la independencia de que goza en la ‘Danza’ este curioso personaje, con gran libertad de movimientos. El Zarragón, como los danzantes, tienen unas funciones establecidas en la Fiesta, pero su actuación en algunos momentos es libre del grupo de danzantes, y eso le otorga una especial relevancia y autonomía. Serrano Belinchón, que calificó al Zarragón de Galve de “curiosa versión serrana de la clásica botarga” (52), antes lo había definido como “bufo acompañante de los grupos de danzas en varios pueblos de la comarca de Atienza. Representa al demonio y suele danzar alrededor de los demás componentes” (53). Efectivamente, el Zarragón no es exclusivo de Galve, sino que se extiende por la comarca atencina, estando presente en las extinguidas danzas de Condemios de Arriba y en las de Valverde de los Arroyos, si bien en esta última localidad adopta el nombre de Zorra. Isabel Sanz Boixareu (54) estableció paralelismos y diferencias entre el Zorra y el Zarragón.

- Los danzantes. Herrera Casado (55) los denominaba también “paloteístas”. Es el grupo de ocho jóvenes que, con un sistema de movimientos previamente definido y asimilado, practican las danzas que contiene su repertorio. Todos visten el mismo traje y van provistos de diferentes utensilios: dos palos, dos castañuelas y, en la danza de “El Cordón”, con cintas. Los danzantes son ocho voluntarios, generalmente mozos de una cuadrilla. Antes de registrarse la temporal desaparición del grupo, había diferentes cuadrillas con chicos de la misma quinta. Los danzantes, al igual que el Zarragón, no pertenecen a ninguna cofradía, hermandad ni asociación de ningún tipo, si bien es el Ayuntamiento y la Asociación Socio-Cultural “El Castillo” de Galve de Sorbe quienes más han apoyado la Fiesta y, en ocasiones puntuales, han actuado de representantes legales de los danzantes. También colaboran con éstos otras instituciones provinciales y regionales.

- Los dulzaineros. No se podría entender la Fiesta de la ‘Danza’ de Galve de Sorbe sin la participación, fundamental, de los dulzaineros y los tamborileros. En ellos se apoyan los danzantes y el Zarragón para ejecutar sus bailes. Interpretan la melodía que el cancionero popular tradicional de Galve de Sorbe ha recogido a través de la historia, y que se compone de casi veinte danzas, además del baile a la Virgen y numerosos pasacalles. Desde agosto de 1998, los dulzaineros de los danzantes –con ellos acuden a todas las actuaciones- son los componentes del grupo de gaiteros “Mirasierra”, formado por tres dulzaineros y dos tamboriles. Treinta años antes, los músicos, compuestos por un dulzainero, que tocaba la ‘gaita’ [así se llamaba popularmente a la dulzaina] y un tamborilero venían de Noviales (Soria). Eran los mismos que iban a tocar con los danzantes de Valverde de los Arroyos (56). Estos dulzaineros de Noviales, de los cuales todavía vive uno de ellos, han sido los músicos más destacados de todos cuantos han pasado por Galve de Sorbe. Aquellos legendarios gaiteros, pioneros en su campo, lograron entusiasmar a las gentes del pueblo y a los propios danzantes consiguiendo un toque de dulzaina que transmitía una música fina y elegante pero viva y atractiva a la vez. Además, introdujeron una sobresaliente novedad (57). Los dulzaineros de Noviales consiguieron popularizar la gaita o pito, consistente en un tubo de hierro con cuatro agujeros que, al parecer, se extendió por diferentes localidades como Valverde o Galve, lugares a los que los gaiteros sorianos acudían ante la falta de dulzaineros propios de Guadalajara. Han acudido a tocar en los últimos años prestigiosos dulzaineros como el segoviano Mariano Contreras y otros como José María Canfrán Lucea y Carlos Blasco Hernando, de la Escuela Municipal de Dulzaineros de Sigüenza y, finalmente, antes de la incorporación de los “Mirasierra”, Antonio Garrido y Antonio Garrido hijo, ambos de Cantalojas.

- La chiquillería del pueblo. Más que chiquillos, son los mozos del pueblo quienes perturban a los danzantes con el fin de confundirlos y no dejarles practicar las danzas solicitadas. Es en ese momento cuando surge el Zarragón que, protegiendo y defendiendo a los danzantes, “atiza” a estos mozos con sus palos o estacas gruesas pero huecas –así es imposible lastimar a nadie- para dejar que la danza siga desarrollándose. Suele suceder esto en las actuaciones de los danzantes en la plaza Mayor de la villa, las tardes de las fiestas veraniegas del mes de agosto. Los mozos que incordian “amistosamente” a los danzantes y al Zarragón suelen ser un grupo de atrevidos muy reducido. Mientras eso ocurre, el resto del público asiste con alegría a tan bonito y entretenido espectáculo o rito.

- El público. Herrera Casado también lo encuadra en este apartado (58). Es el conjunto de personas formado por los naturales y vecinos de la villa. En los últimos años, en Galve de Sorbe se ha notado una mayor afluencia de foráneos, periodistas y estudiosos en la materia que visitan la villa para profundizar más en este tema. Además, últimamente acude un gran número de visitantes de pueblos cercanos a Galve (59). La función del público es muy importante, por cuanto es quien en última instancia hace grande a una fiesta si decide apoyarla abiertamente o si, por el contrario, la empequeñece si no le interesa. El público de la villa ha de ser acogedor con los visitantes, y éstos respetuosos con la tradición que van a conocer. Sólo de esta forma es posible concebir el espectáculo de una fiesta popular sin que se omita su verdadero sentido, su auténtico significado, sin que se prescinda deliberadamente de sus elementos propios y exclusivos (60).

6.2.- Personajes adquiridos

También se pueden denominar personajes añadidos. Son aquellos que “gozan de una actualidad al ser personajes reales que actúan con su propio carácter” (61). Estos personajes, aún sin ser parte esencial dentro de la ‘Danza’, sí son importantes en el contexto social, cultural y sobre todo religioso de dicho rito. En la Fiesta de los danzantes de Galve, los personajes adquiridos son todos los que figuran a continuación:

- El sacerdote. Encarna el mayor símbolo católico de la Fiesta, lo que corrobora el carácter religioso de ésta. Es el párroco de la localidad, preside las ceremonias religiosas y oficia las dos misas solemnes que se celebran los dos días de las fiestas, con presencia destacada de los danzantes y el Zarragón, en la ermita de la Virgen del Pinar y la Iglesia Parroquial de Galve. En la procesión a la mencionada ermita también ocupa un papel protagonista, puesto que puede parar en cualquier momento el baile de los danzantes para realizar los cánticos y rezos habituales en esta clase de eucaristías. Últimamente, son habituales las referencias, en tono laudatorio, del sacerdote a los danzantes durante el transcurso de la Santa Misa.

- El Ayuntamiento. Tal y como señala Herrera Casado en su sistemática, al igual que el sacerdote, es un personaje adquirido con el tiempo, añadido por la civilización contemporánea. Los miembros de la Corporación, en especial el alcalde, atiende a las autoridades mayores que puedan acudir a la celebración y en la Santa Misa, ocupa un papel preferente en la Iglesia, en el altar, junto a los danzantes y el Zarragón y, obviamente, el sacerdote. No es obligatorio, pero en algunos casos, antes de subir a la Iglesia para comenzar la procesión a la ermita del Pinar, los danzantes y el Zarragón se reúnen con el alcalde y sus concejales para acudir juntos.

- Los danzantes mayores. Hemos incluido en este apartado a estas personas, antiguos danzantes, convertidos ahora en profesores de los bailadores noveles. Debido a la inexperiencia de éstos, los danzantes mayores les acompañan durante todo el tiempo, y a todas las actuaciones –incluso las que se celebran fuera de Galve- para que tengan siempre una referencia y un punto de apoyo importante. Los danzantes veteranos, además de realizar una magnífica tarea de recuperación y difusión de las danzas, han sabido transmitir éstas a las nuevas generaciones, lo que garantiza su existencia. El segundo día (22 de agosto) de las fiestas del pasado año y en la actuación en Guadalajara capital para las Ferias y Fiestas (12 de septiembre) estos irreductibles bailadores se vistieron con los trajes antiguos y salieron a bailar, junto a los jóvenes. Pero este hecho no es frecuente y lo normal es que los curtidos galvitos acompañen a los danzantes noveles sin participar en la Fiesta, aunque de manera indirecta –y no por ello menos importante- sí lo hacen.

 

 

 

 

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