EL RITUAL DE LA ‘DANZA’ DE GALVE
Corresponde este apartado al cuarto parámetro
de la sistemática de análisis estructural de Herrera Casado.
El ritual de las danzas de Galve no es otra cosa que el grupo de actos
o acciones que llevan a cabo los danzantes, el Zarragón y el resto
de personajes que intervienen en la Fiesta.
Las danzas de Galve se pueden considerar danzas rituales
o de ceremonia, ya que cumplen todos los rasgos de éstas trazados
por diferentes autores (62). La inclusión en una fiesta católica
en unas coordenadas religiosas, sociales y culturales muy concretas, el
origen remoto casi desconocido, la riqueza cromática de los trajes,
las acciones del Zarragón y el hecho de que su interpretación
responde a un esquema fijo mediante una técnica determinada son
características comunes en todas las danzas rituales, como las
de Galve de Sorbe. Queda claro, pues, su naturaleza ritual. A todas estas
particularidades propias de esta clase de bailes quizás habría
que unir una más: casi siempre –en Galve ocurre así-
son efectuadas por varones, nunca por mujeres, salvo cuando no se dispone
de suficiente número de hombres.
Quizás ya lo hemos dejado suficientemente explicado,
pero conviene matizar la definición de la palabra ritual o ceremonial
cuando se trata de catalogar estas danzas. El ritual de la ‘Danza’
no es ningún ejercicio específico que se realiza durante
la ejecución de las danzas o de alguno de los bailes, sino que
es la esencia de éstas, la verdadera génesis de la tradición.
Todo el conjunto de elementos, personajes y actos de la Fiesta deriva
en el ceremonial que es objeto de celebración. Es decir, el ritual
es la danza en sí. Sin el ritual, las danzas pasarían a
ser un simple acto festivo eximido de toda validez histórica -que
no cultural- y sobre todo religiosa, dejaría de ser un elemento
solemnizador de la festividad católica.
Analizamos a continuación los ritos que se desarrollan
en la ‘Danza’ de Galve de Sorbe dividiéndolos, al igual
que los personajes, en ancestrales y adquiridos.
7.1.- Ritos ancestrales
Son los ritos que, con origen lejano, se han transmitido
a lo largo de la historia como parte invariable e imperecedera del ceremonial.
- Simbolismo del Zarragón.
Ya hemos especificado las funciones y acciones que lleva a cabo el Zarragón
en la ‘Danza’. Ahora nos interesa profundizar en el significado
de todas esas características propias e intransferibles de este
singular personaje. El Zarragón, que Serrano Belinchón (63)
identifica con el demonio, nosotros lo consideramos en la actual Fiesta
–antiguamente su función seguro que era diferente- el auténtico
protagonista de la misma y, en todo caso, un elemento festivo, alegre,
propiciador de crecimiento (64). Para acometer bien su tarea, es menester
que el Zarragón sea persona viva, atrevida, de carácter
afable y abierta a la fiesta y al público. Lejos del papel austero
(65) que en otros lugares representa, en Galve el Zarragón tiene
encomendada la difícil misión de organizar y dirigir al
grupo de danzantes y, además, animar la Fiesta para goce y deleite
de los asistentes. El protagonismo del Zarragón en Galve no desdeña
a los danzantes. Ambos personajes se complementan y los nueve constituyen
el máximo atractivo de la Fiesta.
- La ‘Danza’ del paloteo y las
cintas. Los danzantes realizan multitud de danzas de paloteo
y, en la de “El Cordón”, incluso con cintas. Todo este
catálogo de piezas musicales y de baile conforma la ‘Danza’
de Galve. Por supuesto, es evidente destacar de nuevo aquí la participación
en ésta del Zarragón. Aun estando imbuidas de un diáfano
sentimiento y estigma religioso, las danzas de Galve –sucede en
casi todas las celebraciones de este tipo- tienen una clara vocación
de espectáculo, que queda patente en las actuaciones que llevan
a cabo los danzantes y el Zarragón fuera del ámbito religioso,
por ejemplo, en las calles y plazas del pueblo (66). Combinar ambas vertientes,
religiosidad y espectáculo, es la clave para elevar la categoría
de la Fiesta sin desvirtuarla (67). Por otra parte, sería imposible
descifrar el simbolismo que poseen las danzas de Galve (68). Los pasos
que realizan mediante figuras ordenadas, las acciones del Zarragón
e incluso la letra de las danzas son algunos de los misterios que conlleva
la tradición, sujeta a numerosas conjeturas de muy distinta interpretación.
No obstante, podemos deducir el significado de algunos pasos. Sin ir más
lejos, en la danza de “El Castillo”, la torre humana que forman
los danzantes que corona con uno de ellos puesto boca abajo es símbolo
evidente de rito propiciatorio de crecimiento (69), al igual que sucede
con el grito final que propina el Zarragón al solicitante de una
danza o a la misma imagen de la Patrona.
- Merienda de los danzantes.
Ya hemos dicho que los danzantes realizan el primer día de las
fiestas, a primera hora, el toque de diana por todas las casas del pueblo.
Durante este recorrido van pidiendo la voluntad a todos los vecinos. Además,
abordan a los forasteros y recogen dinero que donan otras personas, de
“motu propio” o animadas por el Zarragón, después
de solicitar alguna danza. Con el dinero recaudado los danzantes organizan
diversas cenas y comidas a las que asisten también los gaiteros,
los danzantes mayores que les han enseñado y, en ocasiones, las
autoridades municipales y el sacerdote. Estos ágapes siempre se
realizan después de la Fiesta, pero forma parte de ésta
como rito invariable a lo largo de los años. En el pasado, los
danzantes recibían alimentos y algún dinerillo, con lo que
también organizaban una merienda (70). La cantidad de dinero que
consigan los danzantes durante las fiestas depende, en gran parte, de
la perspicacia y la rapidez, incluso la avidez, con que se mueva el Zarragón.
- La almoneda. Se realiza
por la mañana el primer día de las fiestas, en el patio
de la Iglesia Parroquial de Galve, después de la procesión.
Se subastan los bandos destinados a la Iglesia, nunca a los danzantes,
y a veces algunas rosquillas o similares. Antaño, la almoneda se
efectuaba el segundo día de las fiestas en la ermita de la Virgen
del Pinar, a la salida de la Santa Misa celebrada allí y justo
antes de que los danzantes bailasen “El Castillo” y “El
Cordón” en las praderas del contorno.
7.2.- Ritos adquiridos
Los ritos adquiridos, tal y como precisa Herrera Casado
(71), son aquellos actos añadidos en tiempos recientes, surgidos
a raíz de las nuevas formas de vida y costumbres de la sociedad
actual. En Galve de Sorbe, los ritos adquiridos son los que detallamos
a continuación.
- La misa. Se celebra los dos
días de las fiestas, a mediodía, oficiada por el párroco
de la localidad. Es el momento de mayor conexión entre los danzantes
y el Zarragón y la religión católica, máxima
prueba de la simbología cristiana del ritual festivo de Galve.
Los danzantes y el Zarragón, junto al alcalde y sus concejales
ocupan los bancos situados en el altar tanto de la Iglesia Parroquial
como de la ermita de la Virgen del Pinar. Se produce una indirecta comparación
de poderes igualados en ese momento: los danzantes y el Zarragón
ocupan el mismo protagonismo, y por tanto, análogo poder, que el
alcalde en los días de las fiestas. Hasta la década del
azote migratorio, se celebraban tres misas correspondientes a las tres
jornadas que duraban los festejos. Actualmente, los danzantes casi no
participan nada en la ceremonia católica, pero antaño no
era sí. Antes el Zarragón se colocaba a la entrada de la
iglesia o la ermita y bendecía a los asistentes a la homilía
con las estacas mojadas de agua bendita; además, los danzantes
colaboraban en otras tareas con el sacerdote. El Grupo de Danzantes y
Zarragón actual tiene en mente recuperar todas estas funciones
que llevaban a cabo antiguamente durante el transcurso de la misa. No
es costumbre en Galve que los danzantes bailen en el interior del templo;
sí lo hacen en la puerta de entrada a misa.
- La procesión. Otros
de los actos principales. Se desarrolla los dos días de fiestas.
El primer día el recorrido es desde la Iglesia Parroquial hasta
la ermita de la Virgen del Pinar y el segundo día por las calles
y plazas del pueblo. La procesión se compone, ordenados de manera
estricta, del sacerdote, la imagen de la Patrona aupada en andas, los
danzantes y el Zarragón, los dulzaineros y los vecinos y naturales
de la villa que acuden en masa. Como ya hemos explicado, los danzantes
bailan constantemente a la Virgen relevándose en grupos de cuatro.
- Toque de diana. Otro rito
apropiado en la época contemporánea. No se puede precisar
cuándo comenzó a practicarse pero sí su objetivo:
recaudar fondos para hacer después de las fiestas una merienda
o una cena. Mientras el Zarragón se encarga de recoger el dinero,
los danzantes le acompañan bailando tradicionales pasacalles y,
algunas veces, danzando alguna pieza, aunque han de controlar el tiempo
ya que a mediodía comienza la procesión y la misa.
- Solicitación de danzas.
Uno de los rasgos propios y exclusivos de la Fiesta de los danzantes de
Galve es la espontaneidad, como elemento alegre y divertido que profundiza
en el carácter festivo de la celebración. De esta forma,
los vecinos y naturales del pueblo, o los forasteros que intencionadamente
o no se encuentran ese día en Galve, solicitan danzas al Zarragón
para que éste traslade la petición a los danzantes. Este
acto, que surge de manera voluntaria en la mayoría de los casos,
es a veces propiciado por el Zarragón, ya que como hemos indicado
anteriormente, tiene como fin animar al público. Y esto significa
que puede incitar a los asistentes a pedir alguna danza. Del grado de
agudeza o intuición del Zarragón depende la magnitud festiva
del evento. Un Zarragón sagaz puede “levantar” un público
alicaído y, por el contrario, un Zarragón lento, ingenuo
o torpe propiciará el fracaso de los danzantes y, por tanto, de
la Fiesta (72).