Se compone de camisa blanca, de algodón, con
manga larga sin recoger; faja negra, ancha, enrollada a la cintura;
chaleco de pana liso, negro, corto y entallado, sin solapas, con tres
aberturas de bolsillos horizontales en el delantero, dos bajas y una
alta, abrochado con una fila de botones. Se lleva suelto. Hay que añadir
la chaqueta corta con las sisas abiertas, que sirven para meter los
brazos, de modo que las mangas quedan sueltas. Es de diseño a
rayas rojas y amarillas. También llevan corbatas oscuras. El
traje se completa con el pantalón corto, a la altura de la rodilla,
de la misma tela que la chaqueta, con remate de puntillas –imitando
al calzoncillo que antiguamente debía asomar bajo el calzón-.
Se abrocha a la cintura con botones en los laterales. El pantalón
siempre ha tenido el mismo diseño y color que la chaqueta y el
pañuelo. Cubriendo los pies y piernas llevan medias blancas caladas.
En cuanto al calzado, utilizan alpargatas de esparto
cocido – "esporches" - atadas con cintas negras que
van desde la punta al tobillo. Últimamente usan alpargatas de
suela de cáñamo y "capillos" de lienzo. Por
su parte, la cabeza está cubierta con un pañuelo ceñido,
tapando parte de la frente y atado en la nuca, dejando suelto un pico.
Los trajes siempre se han realizado en la localidad,
por mujeres del círculo familiar de los danzantes, o personas
a quienes se les encargaba la tarea. Los últimos trajes, confeccionados
en 1998, han sido encargados a una modista de fuera del pueblo, si bien
la decisión de la elección de la tela y el color ha correspondido
a distintas mujeres, preferentemente mayores, que han colaborado con
el Ayuntamiento y han intentado mantener los rasgos característicos
del traje de danzante y zarragón de Galve.
