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ESPECIAL PARQUES EÓLICOS EN LA SIERRA DE GUADALAJARA

Guadalajara es una provincia que soporta en su territorio el riesgo derivado del mantenimiento de dos centrales nucleares. El Gobierno regional y los grupos ecologistas han reiterado su petición de cierre, especialmente de Zorita, en la que el asalto de un grupo de activistas de Greenpeace en su zona exterior demostró la inseguridad que rodea a este tipo de centrales tan peligrosas y nocivas para la salud humana. Los pueblos, sin embargo, no reaccionan. Y los ayuntamientos prefieren agarrar el dinero que perciben en concepto de subvenciones y olvidar la razón que dicta el sentido común.

En los últimos tiempos, y a pesar de las trabas burocráticas oficiales, algunos pueblos de Guadalajara tratan de potenciar las energías denominadas alternativas o renovables. Esto es: la solar y, sobre todo, la eólica. Empresas como Iberdrola o Nec Micon están explotando ya algunos parques eólicos en nuestra provincia, por ejemplo, el de Campisábalos, con el impulso administrativo de la región y las corporaciones locales, que atisban una gallina de huevos de oro para sus deprimidos presupuestos municipales.

Desde el portal digital de Galve de Sorbe queremos aportar nuestra opinión sobre el tema, porque creemos que merece la pena aprovechar este espacio para reflexionar sobre aquello que afecta al progreso y el bienestar de nuestra tierra. Guadalajara sabe muy bien la importancia de generar energía (nuclear, hidroeléctrica, eólica, solar, etc.), pero es preciso siempre aclarar el precio que todos pagamos por cumplir con las previsiones de producción energética.

Recogemos a continuación cuatro artículos publicados por Raúl Conde (raulconde@galvedesorbe.com) en el periódico “Guadalajara Dos Mil” y en “Alcarria.com”. El autor traza un análisis del desarrollo de la energía eólica en la comarca del norte de la provincia y sus efectos positivos y negativos, porque de todo hay en la viña del señor. Los proyectos que se piensan instalar en Guadalajara, el impacto que genera su ubicación en la zona de las Serranías y los molinos de viento de Cantalojas son los tres temas básicos de las siguientes líneas.


Gigantes de viento

Encaramos el mes de agosto con la seguridad de que el vertedero nuclear de Trillo estará construido muy pronto -ahí es nada- y con la buena nueva que supone la renuncia a instalarse en Fuencemillán de una fábrica de neumáticos. Ambas noticias, diferentes a fuer de antipáticas, coinciden en levantar un tufillo algo rancio de esa Guadalajara tópica de la que nadie parece acordarse, o lo que es peor, de la que sólo se acuerdan para hablar de centrales nucleares, plantas de reciclado o visitas estériles de ministros convertidos de forma coyuntural en eximios conferenciantes.

Pero a lo que vamos. Aunque hay algunos paisanos que se permiten llamar enemigos a los ecologistas, y teniendo en cuenta que alguno de éstos puede llegar a poner nervioso a cualquiera, yo prefiero dedicar ese calificativo a todos aquellos que se acercan a nuestra tierra con intenciones digamos que dudosas. Sin ir más lejos, los amigos ricos y poderosos de Iberdrola. Según contaba Blanca Corrales en su reportaje publicado el pasado 13 de julio en estas páginas, la empresa que preside el señor Iñigo de Oriol pretende instalar siete parques eólicos en Guadalajara, concretamente, en Aragoncillo, Sierra Caldereros, Matillas, Luzón-Anguita, Sierra Bulejo y Sierra Menera I y II, en total, 342 aerogeneradores de 850 kilowatios que producirán casi 300 megawatios. Eso, contando con que va a ser esa misma compañía la que ponga en funcionamiento los primeros molinos de viento de la provincia, para ser precisos, en los secarrales ásperos y gélidos de la sierra de Pela. La diferencia estriba en que los últimos proyectos tienen que pasar la prueba del “Procedimiento de Impacto Ambiental”, presentando la memoria de actividades para que en un plazo de 20 días -justo en el paso de julio a agosto- se aporten las sugerencias oportunas. Cierto es que después resta concluir el periodo de alegaciones, pero ya hay que tener mala baba para disponer esas fechas tan arduas y sofocantes.

Decir que uno está a favor de la energía eólica es de Perogrullo. Así que, puestos en lo peor, casi es preferible una recua de palos con aspas antes que seguir soportando dos centrales nucleares. El sostenimiento del medio ambiente tiene que ser compatible con el desarrollo de nuevos yacimientos energéticos que, al mismo tiempo, disminuyan cualquier tipo de riesgo para las personas y fomenten la creación de empleo. El Gobierno central haría bien en asignar ya la capacidad de energía eólica de la región, y la Junta de Comunidades a su vez la de nuestra provincia. El Ejecutivo autonómico no puede permitir que ningún gigante de viento hipoteque los paisajes de Guadalajara, sobretodo cuando varios de ellos ostentan alguna declaración medioambiental. Cuidado, pues, con los tendidos de evacuación, que pueden dar más de un quebradero de cabeza. Sin embargo, no creo que nadie en su sano juicio se oponga a la puesta en marcha de aerogeneradores en zonas de la provincia que, a día de hoy, son totalmente improductivas. Otro punto a favor de “los eólicos” –como llaman a este nuevo fenómeno en algún pueblo de la sierra- es la inyección de dinero fresco que supone para los ayuntamientos agraciados. La Administración, como siempre, y ésto es lo más temible, tiene la obligación de equilibrar el negocio de los empresarios y la conservación de nuestro entorno.


Los eólicos

La prensa local, empantanada en cuestiones prosaicas como el robo de siete jamones en Azuqueca o el congreso de panaderos en Jadraque, ha solapado más de lo deseable una denuncia muy sensata por parte de los castellanistas de Tierra Comunera. Este partido, a través de su secretario en la agrupación Sierra Norte, ha criticado la instalación de parques eólicos en “zonas sensibles” de la provincia. La noticia salta a raíz de que la Consejería de Industria decidiese paralizar la instalación de aerogeneradores en Hijes y Somolinos, labor que estaba desarrollando Iberdrola, empresa adjudicataria de la explotación del parque eólico de la sierra.

Hace unos meses, la página web más completa que trata de Guadalajara y sus cosas, Alcarria.com, inició el debate sobre la conveniencia o no de la puesta en marcha de lo que en mi pueblo llaman “los eólicos”, a secas. Así que por ahí pululan sus partidarios y detractores, los que miran el invento como un rayo de esperanza para el medio rural, y los que piensan que el globo puede pincharse en cualquier momento. No obstante, hay que reconocer que Tierra Comunera ha puesto el dedo en la llaga creo que de manera definitiva. Los trabajadores que estaban instalando las torretas en esos dos maravillosos pueblos semiabandonados -tanto Hijes como Somolinos tienen el censo escuálido-, han descubierto la farsa de una empresa que estaba operando sin proyecto de construcción, al margen de que tampoco se le requirió en su día la presentación de los informes de impacto ambiental. Es como si Rayet o Hercesa construyeran sus urbanizaciones sin licencia de obras. Algo intolerable, vamos. Rotundamente: hay fraude por parte de la empresa, a la que le importa tres rábanos el daño que pueda causar a Guadalajara; y negligencia impresentable de la Junta de Comunidades, por permitir el desembarco de Iberdrola en la Sierra de Pela antes de promulgar el decreto que regula el sector.

La gravedad del hecho aumenta porque pone en tela de juicio el papel de la energía eólica y, por otra parte, porque dispara las sospechas sobre el resto de proyectos que tienen previsto instalar parques eólicos en Guadalajara. Los ayuntamientos están encantados de recibir una lluvia de millones y hasta el hostal de mi pueblo rebosa de alegría por tener a todos los “currantes” alojados en sus habitaciones. Pero la naturaleza frágil de las serranías, eso que exhibimos con denuedo en las ferias de turismo, merece un tratamiento más respetuoso de instituciones y particulares. Nadie en su sano juicio se posicionará en contra de las energías renovables, pero ni las centrales nucleares se pueden cerrar de sopetón, ni tampoco es lícito plantar gigantes de viento allá donde a cada uno le venga en gana. Algunos alcaldes pueden pensar que la energía eólica es la gallina de los huevos de oro, una especie de lámpara divina que va a solucionar las carencias inversoras de sus exiguos presupuestos. Pero nada compensaría las salvajadas de unos directivos sin escrúpulos. El parque eólico de la sierra norte está parado, tristemente, porque mal acaba lo que mal empieza. Quizá los chirimbolos que producen energía del viento son un revulsivo para las comarcas deprimidas. Quizá. Eso el tiempo se encargará de poner a cada cosa en su sitio. Lo que está claro es que flaco favor haremos a los pueblos de Guadalajara si permitimos que se negocie con sus espacios naturales. Y digo yo, ¿no sería más adecuada la planicie que rodea a la nacional II, desde Alcolea del Pinar a Torija, para levantar los dichosos ‘eólicos’?


Los molinos de Cantalojas

En medio de la incertidumbre por la paralización de los parques eólicos de Hijes y Somolinos, los paladines del progreso se han acordado de mi querido, vecino y fascinante pueblo de Cantalojas. Fascinante no sólo por sus chicas guapas –que, haberlas haylas-, sino por los chapuzones en el río Lillas, los partidos de fútbol cuando éramos críos y tantas cosas que justo aquí resultan inconfesables. Bueno, a lo que iba que me marcho por los cerros de Sonsaz. El caso es que, si el sentido común no lo arregla, las gentes de Cantalojas y sus paisanos vamos a incluir en la estampa del pueblo, a las puertas del macizo de Ayllón, una fabulosa recua de 21 molinos de viento. Hacía tiempo que la Sierra no sufría una amenaza tan peligrosa y sibilina.

El proyecto técnico ha superado ya el periodo de información pública y el procedimiento de impacto ambiental. Es una manera de decirlo porque, en realidad, muy pocos conocían esos planes hasta que este periódico los ha destapado. La Junta promulgó el 18 de mayo de 1999 el decreto por el que se regula el aprovechamiento de la energía eólica en la región. El Plan Estratégico coordina las actuaciones de un mismo promotor con previsiones de realizar más de un parque eólico, “y con el fin de conseguir el máximo valor añadido de las inversiones sobre el tejido industrial regional”. Parece que ha servido de poco. Siguiendo los cauces legales, el parque de Cantalojas sólo necesita la autorización administrativa para empezar a construir los chirimbolos. Nada más. Así de fácil es explotar en Castilla-La Mancha las inmediaciones de un parque natural. Sólo los ecologistas y los hosteleros han puesto el grito en el cielo. El resto, calla. Y ojo al dato porque la consejera del ramo, Araceli Muñoz, es de la tierra y sabe con certeza que la zona afectada es un espacio protegido. O debería saberlo, sobre todo porque lo ha reconocido su compañero de partido, el delegado de Medio Ambiente.

La empresa que va a instalar el parque en Cantalojas tiene concedidos dos más en Ciudad Real y uno en Toledo. Blanca Corrales dice que sus dueños, fíjate tú por dónde, tienen participaciones en el grupo de inversores del aeropuerto de Ciudad Real y el complejo lúdico “El reino de Don Quijote” (Guadalajara Dos Mil, 8-3-02). Soy incapaz de afirmar que el Gobierno regional tiene un trato de favor con la sociedad adjudicataria de los gigantes cantalojeños, entre otras cosas, porque no puedo probarlo. Sin embargo, nadie me puede negar que, de materializarse el proyecto, se estaría cometiendo un atentado inmisericorde al patrimonio natural de todos. Ya dije en estas páginas que lo peor de fomentar las energías renovables es el papel central que ocupan las administraciones públicas. Los ayuntamientos creen que los eólicos son la panacea; algo que no contamina, que no ‘da guerra’ y encima aumenta el presupuesto. Puede que guiados por la bondad, pero lo cierto es que muchos alcaldes actúan de forma irresponsable, negligente. Ahí es cuando debería aparecer la Junta para procurar la conservación del entorno. Guardo un recorte de prensa de “La Verdad” de Albacete, en el que se afirma que Castilla-La Mancha será la comunidad autónoma que mayor energía eólica producirá en el plazo de un par de años. Cantalojas es la enésima víctima de esa voracidad. La clave del problema reside –pienso- en no sacrificar la naturaleza a costa de inflar los dividendos de cuatro firmas. ¡Mira que soy ingenuo!


GUADALAJARA DOS MIL
16 noviembre 2002

Los renglones torcidos de Eolo

Reportaje sobre los problemas que está creando la implantación de la energía eólica en Guadalajara, sobre todo a raíz de la creación de varias plataformas de protesta en nuestras sierras.


Raúl Conde

16/11/02
La implantación de la energía eólica está suscitando un debate profundo en la sociedad de Guadalajara. Las bondades de esta energía renovable chocan con los problemas medio ambientales creados por la ubicación de los aerogeneradores. En la provincia de Guadalajara funciona el parque eólico de Campisábalos y se han solicitado cerca de veinte más, entre ellos algunos conflictivos como el de la Sierra de Pela, Labros, Sierra Caldereros y Horna. En las últimas semanas se han intensificado las protestas con la creación de plataformas y la admisión de una queja por parte del Defensor del Pueblo. La mayoría de implicados se muestran partidarios de la energía eólica. Pero no a cualquier precio. No a costa de dañar la avifauna y de sacrificar el paisaje con postes de una altura equivalente a más de 30 pisos, con redes de alta tensión y con la construcción de infraestructuras en los alrededores de espacios protegidos. Las empresas sopesan la rentabilidad del negocio. La Junta de Castilla-La Mancha dilata la aprobación de proyectos.

Después de quinientos años, la estampa ha cambiado. Si el viajero aborda la Sierra de Guadalajara por la carretera de Cogolludo, comprobará que la imagen del castillo de Galve tiene un fondo nuevo. No son árboles ni formaciones geológicas recientes. Se trata de decenas de aerogeneradores que degradan el paisaje al tiempo que nutren el presupuesto del Ayuntamiento de Campisábalos, término municipal en el que se ubica el primer parque eólico que ha empezado a funcionar en la provincia. “El daño es ya irreversible”, se lamenta un vecino de la comarca. “Nos ha tocado la lotería con los millones que van a caer”, exclaman desde el consistorio.

La energía producida por la acción del viento provoca visiones antagónicas entre los afectados. La polémica se ha instalado incluso hasta en la nomenclatura. ¿De qué hablamos? ¿Parques eólicos o polígonos de electricidad?. Probablemente ambas cosas. La percepción social de esta energía, en una provincia que soporta dos nucleares y centrales hidroeléctricas, es relativamente buena. Pero cada vez preocupa más. Las empresas ven cómo varias poblaciones rechazan frontalmente algunos de sus proyectos. Marco Antonio Nieto, portavoz de la asociación ecologista DALMA, es muy crítico con los pasos que se están dando: “Desde un punto de vista técnico, el gran problema del desarrollo de la energía eólica en Guadalajara es que se está haciendo a ciegas. Por mucho que se cumplan los trámites burocráticos, no se está realizando un estudio real de impacto ambiental. Se cumple el formalismo de contratar una empresa cualquiera, generalmente la más barata y se le encarga hacer un estudio. En realidad, todos los que he leído yo son una soberana porquería. El 90% de la información son recopilaciones bibliográficas y no se tiene un conocimiento real, por ejemplo, sobre las consecuencias que va a tener en la fauna y la flora, sobre el suelo”.

Los partidarios de la energía eólica (fabricantes, promotores y ayuntamientos, sobre todo) enfatizan sus ventajas: es gratis, limpia –ya que no genera residuos-, es continuamente renovable y tiene una amplia distribución territorial. En el término municipal de Maranchón, incluidos los núcleos de Balbacil y Clares, está prevista la instalación de 80 o 90 molinos de viento, que es como popularmente se conocen los aerogeneradores. Alberto Lozano García, alcalde de Maranchón, defiende la energía eólica como la última esperanza para los pueblos que por no tener no tienen ni turismo. “En mi pueblo no hay pista deportiva, el centro médico y la escuela están fatal. Con el dinero de los eólicos podremos crear infraestructuras, mejorar la calidad de vida de la gente”. Asevera el alcalde que ya han recogido más de 3.000 firmas apoyando la instalación de torretas. Y arremete contra los ecologistas: “Me parecen incomprensibles sus protestas y las plataformas. Son los veraneantes los que montan esto, aunque después vienen a los alcaldes a quejarse por el estado del pueblo”. En Maranchón, según el edil, se van a crear cuatro puestos de trabajo directos, dos por cada parque. Y el dinero: un millón de pesetas por molino al año, 100 millones de pesetas por la instalación, además del IAE y el impuesto de obras. En total, 60 millones de pesetas anuales.

Faltan estudios de impacto ambiental

Los ecologistas vienen planteando desde hace décadas la necesidad de modificar el modelo energético basado en los combustibles fósiles, como el carbón, el petróleo y el gas natural. El desarrollo de la energía eólica ha superado con creces las expectativas. Hasta el punto que parece que ahora son las firmas comerciales las que abanderan la apuesta por las fuentes renovables, sobretodo a raíz del protocolo de Kioto. De entre todas las alternativas, la energía eólica presenta una estructura tecnológica idónea para el negocio empresarial y, al mismo tiempo, permite argumentar un discurso ecológico. “Nosotros también defendemos este tipo de energía –recalca Nieto-, pero denunciamos lo mal que se está planteando y, en el caso concreto de Castilla-La Mancha, la violación flagrante de la Ley de Conservación, que contempla el efecto conjunto de todos los parques eólicos, y no sólo uno por uno”.

La energía del dios Eolo engloba a vecinos, ayuntamientos, promotores, fabricantes, agricultores, propietarios de tierras, montañeros y ecologistas. Todo un magma en el que se concentran demasiados intereses crematísticos. Existen 18 parques eólicos solicitados en Guadalajara por distintas empresas, aunque se lleva la palma Iberdrola. Los técnicos de Agricultura y Medio Ambiente han hecho su trabajo de la mejor forma posible, aunque quizá, apunta DALMA, “no tienen la base de datos necesaria para poder evaluar correctamente el impacto de las estaciones eólicas. Por ejemplo, se desconocen las rutas migradoras de las aves, no hay un estudio serio que certifique que por aquél collado bajan las grullas a descansar a la laguna de Beleña”. La Consejería de Industria y Trabajo publicó el 18 de mayo de 1999 el decreto (58/199) por el que se regula el aprovechamiento de la energía eólica en la comunidad de Castilla-La Mancha. La normativa establece la figura del Plan Eólico Estratégico, “para coordinar todas las actuaciones de un mismo promotor, con previsiones de realizar más de un parque eólico, y con el fin de conseguir el máximo valor añadido de las inversiones sobre el tejido industrial regional”, según recoge el texto. “Todo papel mojado. Se está dando el visto bueno a parques eólicos sin haber aprobado antes los tendidos eléctricos, sin presentar los planos de caminos”, concluye el portavoz de DALMA.

Después de emitir los informes desde la Delegación de la Junta en la capital alcarreña, ahora el siguiente paso es esperar el veredicto de Industria en Toledo, el tan cacareado procedimiento de impacto ambiental, y la definitiva ejecución de los proyectos por parte de los promotores. Entre medias, las elecciones autonómicas del próximo año y la posibilidad de que el Ministerio de Economía elimine las subvenciones que obtienen las empresas por desarrollar proyectos de energías renovables. Quizá los eólicos, en ese caso, ya no sean tan rentables.

Plataformas de protesta

En las últimas semanas, las protestas por la instalación de parques eólicos ha aumentado de forma considerable en Guadalajara. Incluso se han creado cuatro plataformas de reivindicación. Es el caso de las Sierras de Sigüenza y el Alto Henares (PSSAH), formada por casi 300 miembros. Han sido capaces de recoger más de 1.000 firmas en contra de la central eólica de Horna que, unida a la de Bujarrabal y la del “Chaparro”, en el término de Estriégana, acabaría rodeando todo el valle y ahogándolo de muerte. “El impacto es descomunal por el fuerte desnivel de las sierras que llega hasta los 100 metros”, explica Julio Álvarez, del departamento de Biología Vegetal de la Universidad de Alcalá y vecino de Sigüenza. La plataforma avala la presentación de alegaciones particulares y por asociaciones al parque eólico de Horna y la línea de alta tensión Sierra Bulejo-Fuentes de la Alcarria-Maranchón. El alcalde de esta última localidad asegura que “los tendidos serán subterráneos, no afectarán tanto como dicen. Hay muchas líneas, por una más...”

Los responsables de la plataforma solicitan información a los organismos oficiales, y defienden que se evite “la transformación drástica de la comarca del Alto Henares por los previsibles efectos negativos de la industria eólica sobre el medio ambiente y el medio socioeconómico”. Demandan la revisión de los planes presentados y que el trazado de líneas de alta tensión se ajuste a corredores que, en unos casos, coincidan con líneas eléctricas existentes (grandes carreteras, ferrocarriles, etc.) y, en otros, con zonas de escaso impacto humano, animal y paisajístico. También solicitan una entrevista con Octavio Puertas, alcalde de Sigüenza, y una posición nítida de este ayuntamiento con respecto a la energía eólica.
Siguiendo el mapa provincial, de cumplirse los proyectos elaborados, todas las sierras del norte quedarán literalmente masacradas por los diversos parques eólicos. Desde el de Cantalojas hasta el otro extremo de la comarca, pasando por Campisábalos -que ya está en marcha porque se inició antes de aprobarse el decreto regulador-, Somolinos, Hijes, Miedes de Atienza y los de Sigüenza. Esta fijación por zonas deprimidas no es casual. El precio del suelo en tierras baldías es mucho más barato, sin ir más lejos, que los llanos de Torija, que son terrenos agrícolas de cereales. Marco A. Nieto (DALMA): “Esto es un gran negocio económico. Tienen ayudas de Europa para hacer parques eólicos y los bancos y cajas proporcionan financiación porque las curvas de amortización son de cinco años. La burbuja eólica un día estallará. La gente habrá ganado dinero y los parques ahí se quedarán”.

Cantalojas, Labros y Sierra Caldereros

Hay casos que son de juzgado de guardia. La noticia la servía Blanca Corrales en “Guadalajara Dos Mil” en marzo pasado: CANTALOJAS quiere albergar un parque eólico con 21 aerogeneradores. Se situaría en el cerro de la Tonda, encima del pueblo, a 3 kilómetros del Parque Natural del Hayedo de Tejera Negra (más de 20.000 visitantes el último año) y justo en el límite del PORN de la Sierra de Ayllón. El alcalde de Cantalojas, Ángel Moreno Crespo, asegura que “el cien por cien de los vecinos del pueblo están a favor de esta instalación”. Sin embargo, colectivos de Guadalajara y Soria han levantado la voz de alarma. La asociación ARTESA formuló el pasado 26 de febrero unas alegaciones “contra la situación del parque eólico que se pretende ubicar en los parajes de Peñas Pardas, Taina de la Manolilla, Sentada del Hocino y Alto del Cerro (monte situado sobre El Castillejo)”. En una nota informativa emitida el 12 de octubre, esta asociación informa que la Consultoría Ambiental Castilla 99 contestó y rechazó a finales de julio las alegaciones presentadas, y subraya que las expectativas del ayuntamiento de Cantalojas “se ven truncadas por un gobierno autonómico de su mismo signo político y no por nuestra intervención”.

Otro foco de protesta en Guadalajara se centra en el municipio de LABROS. Iberdrola quiere instalar en las cumbres de los alrededores 44 molinos de viento de 850 Kw. y una altura de 55 metros, una subestación y 17 kilómetros de línea aérea de alta tensión. El rechazo a este parque es tal en Labros que más de 100 propietarios han interpuesto alegaciones y se han recogido 1.600 firmas de apoyo. Sentando un precedente importante, el Defensor del Pueblo ha admitido la queja del colectivo, “al entender que reúne los requisitos establecidos en el artículo 54 de la Constitución”. Andrés Berlanga Agudo, uno de sus representantes, denuncia el impacto ambiental que provocaría el parque en las sabinas centenarias y en especies protegidas como la alondra de Dupont. “Estamos hablando de un bosque sólo comparable en Europa a otros tres o cuatro. La gente acude al pueblo desde todos sus lugares de residencia (Madrid, Barcelona, Valencia, etc.) para defender un patrimonio que es de todos. Incluso el informe de la empresa es negativo”. Antonio Navarro Aranda, director gerente de Iberdrola Energías Renovables, en un escrito de réplica a las alegaciones, reconoce, literalmente, que “se producirá una alteración sobre las formaciones vegetales existentes en la zona”.

La SIERRA CALDEREROS también planta cara a las eléctricas, concretamente, a Iberdrola y Unión Fenosa, que pretenden instalar en dos parques más de 100 aerogeneradores, afectando a los términos de Molina de Aragón, Cubillejo de la Sierra, Cubillejo del Sitio, Castellar de la Muela, Campillo de Dueñas, Hombrados, El Pobo de Dueñas y Anchuela del Pedregal. Las alegaciones certifican el rechazo total a la estación eólica “Caldereros”, que atentaría contra los dos “pasillos migratorios de aves de importancia internacional, su interacción con los pastizales y cultivos de alta montaña, humedales colindantes donde se alimentan grullas, avutardas y anátidas, su cercanía a la laguna de Gallocanta (...) y a cuatro yacimientos de Interés Histórico-Artístico. Y a los pies de la Sierra hay innumerables monumentos que serán directamente afectados visual y sonoramente como los Castillos de Zafra”. Diferentes ayuntamientos y colectivos apoyan las protestas encabezadas por la Asociación de Ecologistas Zafra y la Asociación Cultural “Sierra de Caldereros”, cuyo presidente, Carlos Sanz Establés, afirma que “se dañaría seriamente una sierra de gran riqueza cinegética, a su fauna y flora y las formaciones geológicas. No se puede hacer lo que se quiera en contra del turismo rural y de la naturaleza virgen. Estamos dispuestos a llegar incluso a los tribunales”.

APUNTES
Castilla-La Mancha, potencia eólica

Europa produce 40 billones de kilovatio/hora de electricidad al año gracias a los más de 17.000 MW instalados con tecnología eólica. España es la segunda potencia europea, sólo por detrás de Alemania. A 31 de diciembre de 2001, según datos de la Asociación de Productores de Energías Renovables-APPA, el parque eólico español era de 3.337 MW de potencia instalada. Galicia continúa siendo líder con una potencia de 973 MW, que representa el 29,1% del total de la instalada en España. Le siguen Navarra (17,9%) y Castilla-La Mancha, que produce el 15% y ha experimentado el mayor aumento en el ámbito estatal. La Asociación de Promotores de Energía Eólica de Castilla-La Mancha (Aprecam) tiene previsto poner en marcha de aquí al año 2010 un total de 101 nuevos parques eólicos en esta región, con una inversión de más de 3.600 millones de euros. La Unión Europea y la normativa española marcan como objetivo que de aquí ocho años el 12% de la energía producida debe proceder del sector eólico, aunque son las comunidades autónomas las que se encargarán de ejecutar este compromiso. El vicepresidente de Aprecam, Teodoro Monzón, declaró a la prensa recientemente que la mayoría de las estaciones nuevas se instalarán en Albacete, Cuenca y Guadalajara: “las características del viento en Castilla-La Mancha hacen que éste no sea un negocio maravilloso, que es la percepción que se tiene en muchos sectores de la sociedad”. Si se cumplen las previsiones, la región sobrepasará los 2.500 MW. Comisiones Obreras (CC.OO.) aporta datos: la cantidad invertida en el desarrollo de la energía eólica en nuestra tierra supera los 5.000 millones de pesetas, habiéndose creado más de 1.700 puestos de trabajo directos e inducidos, de los cuales el 85% se concentra en la provincia de Albacete.

La Junta y las empresas se lo piensan

Un folleto de Ecologistas en Acción define la energía eólica como “una manifestación terciaria de la energía solar: el sol calienta distintamente la superficie de la Tierra, produciendo diferencias de presión en el aire y estableciendo, consecuentemente, movimientos de éste. Los aerogeneradores captan la energía cinética de esta corriente de aire transformándola en último extremo en electricidad”. Los movimientos conservacionistas defienden esta fuente alternativa en contraposición con otras que contienen, por ejemplo, residuos radiactivos. Pero, ¿y las empresas? ¿cuál es su postura actual con respecto a un tipo de energía ignorada hasta hace cuatro días?

El desarrollo de la energía eólica es espectacular comparado con el resto de fuentes alternativas. Antonio Crespo Martínez, catedrático de Mecánica de Fluidos de la Universidad Politécnica de Madrid, apunta como causas a este crecimiento las exigencias de la Unión Europea (para el 2010 el 22% de toda la energía eléctrica producida debe ser de origen renovable) y, en el caso de España, la aplicación “a cada energía renovable de una prima respecto al precio del kilovatio/hora que marca el mercado eléctrico” (La Vanguardia, 3-9-2002).

Pero las subvenciones se pueden acabar. La agencia Reuters despachaba el 22 de octubre las palabras del secretario de Estado de Energía, José Folgado, en las que apuntaba “la posibilidad de cambiar el sistema de incentivos que existe para las energías renovables de forma que sea el propio mercado, ya suficientemente maduro, el que remunere la energía verde”. En la provincia de Guadalajara la mayoría de los 18 parques eólicos solicitados en 2002 han agotado el plazo de alegaciones y de información pública que recoge la ley. La dirección de Calidad Ambiental de la Junta de Comunidades sólo se ha manifestado en uno de los expedientes, emitiendo un informe negativo sobre el parque eólico que afecta a los términos de Miedes de Atienza y Bañuelos, en la Sierra de Pela. El resto de proyectos espera su turno para ser resueltos por la Consejería de Industria. Un portavoz de Energías Renovables de Iberdrola, en declaraciones a este periodista, recuerda que han adquirido los compromisos necesarios para que el impacto sea el menor posible: “garantizamos que todos los pueblos van a tener las máximas ventajas medioambientales y económicas. Aunque el Gobierno elimine las subvenciones, vamos a seguir apostando por las energías alternativas”.

Declaraciones de Julio Álvarez Jiménez, profesor de Biología Vegetal de la Universidad de Alcalá y vecino de Sigüenza

“Hablamos de un proceso de industrialización de las sierras porque se van a convertir muchos kilómetros de sierra en centrales de producción energética, por tanto, se trata de un proceso masivo. La imagen que transmiten las empresas es de algo muy bonito, aerogeneradores de energía limpia, pero lo que conlleva de infraestructura corresponde a un desarrollo industrial. La recalificación de terrenos, en la práctica, es de suelo industrial: muchos metros de diámetro, con plataformas muy amplias, excavación de caminos... Se trata de un proceso suicida: el dinero que llegue a los ayuntamientos será, en la práctica, la venta de su principal activo (su naturaleza y su paisaje) por cuatro perras que, muy probablemente, en el mejor de los casos servirán para arreglar calles o construir frontones para una población menguante y una economía herida de muerte, a pesar de las posibles apariencias externas”

“En el caso de Sigüenza, que es de donde soy vecino, los parques eólicos afectarán muy negativamente y no sólo al turismo. Está proliferando en la zona un tipo de desarrollo muy completo. La población global del municipio de Sigüenza no deja de disminuir desde los años 70, pero las pedanías han aumentado su censo en los últimos años gracias a la llegada de artesanos, diseñadores, artistas, profesionales libres en general, albañiles y carpinteros (que viven de este nuevo resurgir) y hasta agricultores jóvenes que deciden continuar la tarea de sus padres. Es gente que le gusta el campo, que se compra una casita, la arregla con un gusto exquisito y se instala, lo cual dinamiza la zona. Cuando aquello se inunde de eólicos, este tipo de personas no elegirá la zona para su residencia. Pierde el turismo, es evidente, y pierde la comarca en potencial humano”.

“Lo fundamental es la ubicación. Es un crimen sacrificar las sierras para producir energía del viento. La energía eólica no nos va a solucionar el problema energético, no da para tanto. Habría que buscar lugares que no fueran tan sensibles, en Guadalajara en la autovía u otras zonas agrícolas, algunos llanos de la Alcarria, aunque el problema sería el potencial eólico de esas comarcas. Europa dice que se instalen energías renovables, pero no sólo la eólica. ¿Por qué tanta prisa con ésta y no con la energía de la biomasa, que además beneficiaría mucho más al medio rural? Sería bueno también sustituir los usos eléctricos por usos térmicos directos, fomentar la instalación de placas solares térmicas para la producción de agua caliente. Es una tecnología muy sencilla y que se podría extender con un simple decreto. En Barcelona ya se está haciendo”.

“En nuestro país, como siempre, se prefiere copiar una tecnología que funciona en Alemania y Dinamarca, que es latitud 46º norte. España, 40º norte, por tanto, aquí no se cumplen las previsiones de producción eólica. El presidente de Castilla-La Mancha ha dicho que quiere instalar 4.000 MW. Pues a lo mejor habría que instalar menos, porque no merece la pena tanto. Hay que decir que la potencia instalada no es la energía producida, muchas veces esto se confunde gravemente. 1 MW de potencia eólica produce 2 GW/hora de energía al año. Mientras que 1 MW de energía nuclear produce 8 GW. Con eso se está jugando mucho”.

“La idea de “huella ecológica” de una gran ciudad es importante. Si ahora mismo sustituyésemos la central de Trillo, lo cual es inviable, por centrales eléctricas eólicas, la expansión territorial sería infinitamente mayor, con lo que supone de líneas eléctricas nuevas y de ineficacia en el transporte de la electricidad, al estar mucho más dispersa. En términos territoriales, el efecto de lo que va a importar la ciudad es mayor. La energía eólica tiene sentido a escala pequeña, que es lo que lleva defendiendo el movimiento ecologista desde los años 70, y que ahora han tergiversado. Para un país como España, cuyo consumo energético crece cada año un 3%, y que hasta el 2010 aumentará un 30%, ¿qué supone un 2% de producción eólica?”

“Hay tres situaciones posibles. Primera, un ayuntamiento que no disponga de recursos y una ubicación en la que la instalación de aerogeneradores no interfiera con ningún desarrollo imaginable, en ese caso, la energía eólica puede ser una opción a aquella falta de recursos; siempre teniendo en cuenta la cuantía del beneficio económico por central o por aeroturbina y las cuestiones ambientales. Segunda, un ayuntamiento cuya población disponga de recursos y una ubicación en la que la instalación de aerogeneradores no interfiera con esos recursos, en ese caso, la energía eólica puede ser un complemento a la economía local ya existente. Y tercera, un municipio que disponga de un recurso preeminente y una ubicación que afecte significativamente a ese recurso. El caso típico sería aquél en el que la instalación de centrales eólicas chocase con un desarrollo turístico o de otro tipo que se fundamente en la riqueza natural o paisajística: las comarcas de la Sierra Norte y del Señorío de Molina”.

Raúl Conde Suárez
Página de Castilla-La Mancha (Ecologistas en Acción)


LA CRONICA DE GUADALAJARA
10 de diciembre de 2002

MEDIO AMBIENTE

El "puente" sirvió en Sigüenza para protestar contra los parques eólicos

Durante los pasados días 7 y 8 la Plataforma de las Sierras de Sigüenza y del Alto Henares ha vuelto a salir a la calle para informar a la población de la comarca seguntina acerca de los proyectos eólicos previstos en la zona


La proliferación de molinos es inquietante incluso sobre el mapa. Para esta ocasión, la Plataforma ha confeccionado una maqueta en la que se han representado los distintos parques eólicos y líneas de alta tensión que se proyectan en la comarca de Sigüenza. Los promotores de la idea consideran que la maqueta ha resultado ser un gran éxito, a decir de los numerosos ciudadanos que se acercaron a verla, muchos de los cuáles se han mostrado sorprendidos e indignados ante la magnitud de la actuación eólica que se pretende en la zona: ya hay ocho parques eólicos con proyecto en firme que afectan al término de Sigüenza, quince si se consideran términos limítrofes como los de Saúca, Alcolea del Pinar, Estriégana, Paredes de Sigüenza, Tordelrábano, Cincovillas, Baides, etc.

Los responsables de la protesta consideran, además, que las zonas de prospección eólica que afectan a la comarca pueden albergar aún más parques que los citados. "Que hay intención de aumentar el número proyectado hasta ahora se demuestra por la existencia de torretas anemométricas en distintos puntos no pertenecientes a los lugares hasta ahora afectados por los proyectos ya planteados", aseguran en un comunicado de prensa.

La recogida de firmas en la Plaza Mayor seguntina aprovechó la afluencia de turistas durante el fin de semana. En conjunto, el término municipal de Sigüenza es el que más proyectos eólicos acumula de toda Guadalajara, lo cual contrasta con el hecho de que el municipio cuente con el mayor número de establecimientos de hostelería rural y con la mayor inversión de fondos LEADER dedicados a proyectos sobre turismo de la provincia, así con una proporción de población ocupada en el sector terciario que está entre las más altas de toda Castilla-La Mancha.

Como resultado de esta actividad en la calle del pasado puente, se han recogido nuevas firmas contra las centrales eólicas en estado más avanzado de tramitación, como las de "Horna", "Sierra Ministra" y "Mirabueno", con lo que el total de firmas recogidas ya asciende a 1.337 (contra los parques), así como a 991 contra la línea de alta tensión de evacuación general (línea Sª Bulejo-Maranchón-Ftes. de la Alcarria). Además, ya se han entregado en la Delegación de Agricultura y Medio Ambiente, con copia en Industria y en la Dirección General del Calidad Ambiental, 426 alegaciones personales al parque de Horna, 116 a los parques de Sierra Ministra y Mirabueno y 301 contra la citada línea de alta tensión de evacuación.

El número de miembros de la plataforma asciende hasta el momento a casi 500, según los propios promotores, que dan la siguiente composición: el 90 %, vecinos del municipio de Sigüenza o residentes temporales (fines de semana + periodos vacacionales) con casa y arraigo en el municipio (familia, etc); el 10 % restante, visitantes asiduos de la comarca (sin casa en el municipio). En la Plataforma están representados todos los sectores productivos de la comarca, incluido muy especialmente el sector terciario y, en particular, la hostelería, la cual ha manifestado unánimemente su oposición a los parques eólicos y a todas las infraestructuras eléctricas asociadas.

Aprueban dos parques eólicos en Cuenca y deniegan otro

Mientras la oposición a los molinos de viento se redobla en Guadalajara, la Comisión Provincial de Urbanismo de Cuenca ha otorgado, en su última reunión, la calificación urbanística que hará posible la instalación de dos nuevos parques eólicos en los municipios de Sisante y Tébar, bajo las denominaciones “Cuesta Colorada” y “Cerro del Palo I”. La Comisión ha denegado, sin embargo, un tercer parque, que estaría ubicado en Sisante y Vara de Rey, por no ser viable desde el punto de vista medioambiental

redaccion@lacronica.net


GUADALAJARA DOS MIL
17 de diciembre de 2002

La burbuja eólica se desinfla

Raúl Conde Suárez
raulconde@galvedesorbe.com


Hace dos años, cuando empezaban a conocerse los proyectos de las empresas eléctricas en Guadalajara en materia de parques eólicos, los alcaldes y propietarios se frotaban las manos haciendo las cuentas de la lechera. Las firmas comerciales prometían extraordinarias cantidades de dinero. Más de un millón de pesetas por molino y año, se escribió. (Ahora sólo llegan a las trescientas mil, y gracias). En muchos pueblos la pregunta era reiterativa: “¿Qué, nos tocará algo?”. Todos querían sacar tajada en un entramado administrativo y empresarial bastante revuelto y poco transparente. Y hete aquí que, pasado un tiempo, la gallina de los huevos de oro, la burbuja eólica, comienza a mostrar sus primeros pero importantes síntomas de desplome.

Las razones esgrimidas por los ecologistas –no sólo el impacto visual, recordemos- comienzan a imponerse. Julio Álvarez, profesor en la Universidad de Alcalá: “Aunque pusiéramos molinos de viento por toda España, sin dejar un mínimo hueco, no se solucionaría el problema de la demanda energética”. Entonces, ¿por qué tanto empeño en su desarrollo? Es evidente y lo hemos explicado desde estas mismas páginas: por los intereses empresariales, la suculenta rentabilidad económica que produce a corto plazo y las primas que concede la administración. Una persona muy entendida en estas lides, cuyo nombre solaparé por su propio bien, me aseguraba que Iberdrola financió gran parte de la campaña electoral de Bono. De ahí –cabe deducir- la fijación de la Junta de Comunidades en fomentar la energía eólica. El Gobierno regional calla sobre un asunto que, según un alto cargo de la delegación alcarreña de Medio Ambiente, se considera especialmente delicado. “Habla con Mariano [el delegado]”. Y Mariano debe andar de viaje, o en alguna reunión, porque sólo responde su amable secretaria. Desde aquí mi más sincero agradecimiento...a la secretaria.

El otro día intervino Andrés Berlanga en el programa “A vivir que son dos días”, que dirige Fernando Delgado en la SER, para denunciar los perjuicios que causarían estos gigantes en el sabinar de Labros. La reacción de Bono fue inmediata pero tuvo que esperar una semana para entrar en antena. “Nos llama Pepe”, anunció el presentador. Y allí estaba el albaceteño para proclamar, solemnemente, que su consejero de Agricultura, o sea, el de todos los castellano-manchegos, le había dicho que no hay motivos para alarmarse porque el parque de Labros “no va a salir adelante”. Unos días antes surgió la noticia de la declaración como monumento natural de la Sierra de Pela en su conjunto, lo cual, en un principio, supone una traba legal y definitiva al parque eólico de Hijes y Somolinos. Ecologistas en Acción propone aplicar el “modelo austríaco”, consistente en prohibir la instalación de aerogeneradores en las crestas de las montañas y ubicarlos en zonas degradadas como los polígonos industriales. Mientras, en la Sierra Caldereros también han levantado la voz públicamente. En Horna y Bujarrabal la movilización es absoluta y hasta los hosteleros de Sigüenza han mostrado su rechazo a la estación eólica que Iberdrola planea montar al pie del nacimiento del Henares. No hay derecho a reventar un paisaje milenario por cuatro duros que, en el mejor de los casos, darían para arreglar un par de pistas de frontón. Por eso es bueno que la gente no se calle. Y lo cierto es que la provincia patalea, tenuemente, como suele hacer, pero patalea.


Enlaces:

Ecologistas en Acción en Albacete: fotos de la protesta por el exceso de proyectos eólicos en Albacete
(http://www.nodo50.org/ecologistasclm/ab/noticias/energia/FotosCarretilla.htm)

Una página interesante que refleja el tema de los parques eólicos, aunque centrándolo en Galicia.

(http://www.galeon.com/umia/eolicos.htm)
(Algunas fotos que aparecen aquí han sido tomadas de esta página. Muchas gracias!!)

 

 

 

 

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