Los
Danzantes y Zarragón de la Virgen del Pinar de Galve actúan
el tercer viernes y sábado de agosto, con motivo de las fiestas
patronales de la villa. En 2002, la fiesta será el 23 y el 24
de agosto. El programa de la fiesta es siempre el mismo: toque de diana
a primera hora de la mañana, procesión a la ermita del
Pinar en la que los danzantes van bailando a la imagen de la Patrona,
misa solemne en la ermita del Pinar y ejecución de las danzas
"El Cordón" y "El Castillo", en la que los danzantes forman una
torre humana. Por la tarde, actuación popular en la plaza Mayor
del pueblo.
Las danzas de Galve se pueden considerar danzas rituales
o de ceremonial, ya que como el resto de bailes de similares características,
va unida a un acto religioso (fiestas patronales de la Virgen del Pinar
de Galve) como elemento solemnizador o puramente de entretenimiento.
Su ejecución requiere casi siempre el aprendizaje dirigido de
una técnica porque sus pasos y mudanzas responden a un esquema
fijo. En el caso de las danzas de Galve, alguno de estos ritos son los
siguientes: estirar de los faldones que cuelgan del traje del Zarragón,
el grito que proporciona éste al peticionario de la danza o a
la Virgen alabada, las letras y los pasos de las danzas, la génesis
de los atuendos...
La tradición de los danzantes de Galve, según
diversos etnólogos, se remonta al acto de acción de gracias
como celebración del fin de la recolección del grano,
cuya festividad coincide con la antigua fecha de celebración
de las danzas: el primer domingo de octubre. Para agradecer la divinidad
de los frutos recogidos, los ciudadanos que poblaban esta zona bailaban
a los dioses paganos de la antigüedad. El topónimo "Galve"
procede de un antropónimo árabe de un popular guerrero.
Aunque no deja de ser una hipótesis, podría ser que las
danzas se vengan practicando desde no hace menos de mil años.
Así, pues, la importancia histórica de la tradición
está fuera de toda duda.
La cristianización de las danzas hizo que los
primitivos dioses fueran sustituidos por advocaciones religiosas; en
el caso de Galve, los danzantes comenzaron a bailar a la Patrona de
la Villa en la festividad de la Virgen del Rosario, si bien la imagen
que se desplaza es la correspondiente a la Virgen del Pinar. A partir
de este momento, las danzas de Galve irán invariablemente ligadas
a la religión, influencia que ha llegado a nuestros días.
La despoblación que afectó a la provincia
de Guadalajara en los años sesenta perjudicó también
a los danzantes de Galve. Por este motivo, la tradición dejó
de practicarse cortando el natural relevo generacional que se producía
desde hacía décadas. Durante casi treinta años,
y salvo algún intento esporádico de recuperación,
las danzas permanecieron sin ejecutarse, aunque no se olvidaron. En
el año 1989 un grupo de personas mayores, antiguos danzantes
en su juventud, decidieron rescatar la tradición utilizando los
trajes confeccionados veinte años antes. Desde este año,
y de manera interrumpida, las danzas se han bailado con ocasión
de las fiestas patronales. En 1997 se completa el grupo con jóvenes
con ascendencia galvita y un año siguiente se consolida la tradición
con el cambio de atuendos y las actuaciones fuera de Galve.
